


El raciocinio emocional actualmente está siendo considerado como la nueva inteligencia del siglo XXI, y se ha incursionado tan rápidamente en todos los medios, que sin darnos cuenta está invadiendo nuestras vidas. Ahora, ya no es extraño saber que la mayoría de las conductas que nos llevan a una vida plena, son más emocionales que intelectuales.
Sin lugar a dudas, sólo los que puedan integrar emotividad y racionalidad son los que mejor dirigen sus vidas, y en este caso se trata de personas con un alto grado de discernimiento y profundidad. Languidecer viviendo en la fría intelectualidad es no darle paso a esa chispa llena de vida y entusiasmo que habita en el fondo de nuestro corazón.
Así mismo, está comprobado que las distintas perturbaciones emocionales, si no se saben manejar, es evidente que afecten y deterioren la salud, por eso gestionar bien las emociones, aprender a utilizarlas, centrar nuestra psiquis con mente y corazón, al final pueden potenciar nuestro sistema inmunológico y cardiovascular, a la vez que nos convierte en personas más equilibradas y con un mejor nivel de calidad en las relaciones.